Las presas de hielo son uno de esos problemas invernales que pueden parecer injustos: no hiciste nada “malo”, pero tu techo aún puede terminar con goteras. Esta es la versión simple: las presas de hielo se forman cuando la nieve del techo se derrite, corre hacia un borde más frío y se vuelve a congelar, creando una presa que atrapa el agua. Una vez que el agua se acumula, puede deslizarse debajo de las tejas y llegar a los techos, las paredes, el aislamiento y las molduras. Esta guía explica qué causa las acumulaciones de hielo, qué realmente las previene (y qué no) y cómo reducir la posibilidad de un reclamo de agua en invierno. Respuesta rápida: ¿qué previene las acumulaciones de hielo? Las acumulaciones de hielo se evitan manteniendo la superficie del techo más cerca de una temperatura fría constante para que la nieve no se derrita de manera desigual. En la práctica, eso generalmente significa: Sellar el aire del ático (detener las fugas de aire caliente de la casa) Aislar adecuadamente (mantener el calor en el espacio habitable) Ventilar el ático (hacer pasar el aire frío) Manejar las condiciones de los bordes del techo (canalones, drenaje, carga de nieve) Los rastrillos para techos y los cables calefactores pueden ayudar en ciertas situaciones, pero generalmente son un “control de síntomas”, no la solución de raíz. ¿Qué es una presa de hielo (en inglés sencillo)? Una presa de hielo es una cresta de hielo que se forma a lo largo del borde de un techo. Cuando impide que la nieve derretida se escurra del techo, el agua puede acumularse detrás de él. Esa agua atrapada puede: filtrarse debajo de las tejas entrar a través de los orificios de los clavos empapar el aislamiento manchar los techos y las paredes contribuir a la formación de moho o pudrirse con el tiempo Las acumulaciones de hielo no siempre son obvias hasta que vea uno de estos signos.